Entrevista de Ana Sánchez Borroy (eldiario.es)

Se nos había olvidado que los sindicatos sirven para mejorar las condiciones de trabajo”

El sindicato Somos ASSA celebró su asamblea constituyente hace poco más de un año y forma parte de la Inter Sindical de Trabajadores de Aragón (ISTA)

Aseguran que no son un sindicato nuevo, sino un “nuevo modelo sindical”. Se definen como una organización asamblearia, abierta, democrática y paritaria

Esmeralda Guillén y Luis Bernúes, del Sindicato Somos

Esmeralda Guillén y Luis Bernúes, del Sindicato Somos

Dos miembros del secretariado de Somos ASSA, Luis Bernúes (Zaragoza, 1959) y Esmeralda Guillén (Zaragoza, 1973), nos reciben en el despacho que le corresponde a la sección sindical de la Universidad de Zaragoza. Está en el edificio de Servicios Universitarios, un inmueble obsoleto que ha convertido en vecinos a colectivos tan dispares como los propios sindicatos de la Junta de personal universitaria, el taller de bicis de Pedalea y el Instituto de Teología Universitario. Seguramente, ese edificio es un buen reflejo de cómo ven en Somos a los sindicatos tradicionales.

¿Qué distingue a Somos del resto de los sindicatos?

Luis: Estamos convencidos de que la actividad sindical es necesaria, pero desde un planteamiento diferente al modelo sindical que habíamos tenido hasta ahora. Los grandes sindicatos “funcionarizados” no sirven: los trabajadores hemos ido perdiendo progresivamente derechos y las condiciones han ido empeorando. Era necesario poner sobre la mesa un nuevo modelo que responde a nuestras iniciales: una Alternativa Sindical Solidaria en Aragón. De ahí, nuestro nombre Somos ASSA.

Esmeralda: Somos un sindicato sin estructuras, sin contratados. Funcionamos gracias a la militancia de toda la afiliación. Somos independientes de todos los partidos políticos. Nuestra financiación económica se basa solo en las cuotas de los afiliados. Y estamos muy involucrados con los problemas sociales actuales. Colaboramos activamente con la plataforma de la Hepatitis C y con Stop Desahucios. Además, nos declaramos contrarios a la privatización de los servicios públicos.

No tienen personal contratado por el sindicato, ¿tampoco liberados sindicales?

L: Funcionamos en base al compromiso de los trabajadores. Nuestros afiliados saben que nos toca ‘currar’ a todos. El secretariado del sindicato se reúne una vez al mes para comprobar cómo evolucionan los conflictos o qué demandas hay. Y tenemos una asamblea de los afiliados cada seis meses. Hay una transparencia en las cuentas absoluta porque solo ingresamos las cuotas de los afiliados y solo gastamos en el gabinete jurídico. Es tan obvio que nos preguntamos cómo no iba a funcionar así: un sindicato solo tiene que ser un sindicato, es decir, unos trabajadores que se juntan para defender sus intereses en común. No tenemos que dedicarnos a construir viviendas ni a organizar cursos. La formación es importante, pero habrá que acudir a quienes ya saben de formación. Nosotros tenemos que dedicarnos simplemente a defender los intereses de los trabajadores. Se trata de volver al planteamiento inicial de los sindicatos cuando surgen a finales del siglo XIX o principios del XX: la unión solidaria de los trabajadores con el fin de mejorar sus condiciones. Se nos había olvidado.

¿Renunciarían, por tanto, a recibir subvenciones para organizar cursos de formación?

L: Por supuesto, sin ninguna duda.

Algunos sindicalistas tradicionales piensan que están dando un paso atrás renunciando a los liberados… ¿no lo contemplan ni siquiera para las empresas más grandes?

L: Si en algún momento es necesario, se planteará en la asamblea y se decidirá entre todos los afiliados.

E: De momento funcionamos con las horas sindicales de los delegados. El resto de la dedicación es tiempo personal. Sí nos hemos planteado que algunas decisiones se podrían tomar telemáticamente porque algunos afiliados no siempre pueden acudir a las asambleas.

L: Todo depende de cuál sea la expectativa de crecimiento, no queremos correr antes de andar. Si alcanzásemos, por ejemplo, los diez millones de afiliados, nos tendríamos que organizar de una forma diferente. Ahora somos en torno a 70. Tenemos que ser conscientes de dónde estamos y, desde luego, lo que no queremos es entrar en el mercadeo de si nos corresponde un delegado más o menos o un liberado más o menos.

Hablaban antes de que son independientes de los partidos políticos, pero coinciden con Podemos en el tiempo y en apostar por las asambleas y las nuevas tecnologías. ¿Les preocupa que les vinculen a este partido del mismo modo que a los sindicatos mayoritarios se les ha vinculado a otras formaciones políticas?

E: No nos preocupa. Simplemente, cuando la gente nos vaya conociendo, se irá dando cuenta de que somos independientes de cualquier partido político.

Su nacimiento también coincide en el tiempo con las sospechas de corrupción en otros sindicatos…

L: Sí, creo que ha influido para lanzarnos a crear un sindicato nuevo. Estamos muy convencidos de que la actividad sindical es necesaria; individualmente ante las empresas no hacemos nada. Es necesario que haya una estructura, pero sin deudas ni débitos a nadie.

¿Cómo se plantean la defensa de los parados?

L: No dudamos de la buena voluntad de nadie, pero creemos que mejorar las condiciones de trabajo es lo mejor que podemos hacer por ellos. Si somos capaces de disminuir la flexibilización de los horarios y de las plantillas o si reducimos los beneficios de las empresas, estaremos haciendo algo más útil por los parados que montar cursos de inserción o actividades que la mayoría de las veces no solucionan nada.

¿Qué objetivos se marcan para el próximo curso?

L: En el sector público, parece que ha desaparecido la amenaza de los recortes; no sé si de forma circunstancial, por las elecciones generales a la vista… Habrá que hablar de la reposición del personal y de recuperar las condiciones laborales. Nos preocupaba mucho salir de la crisis, pero nosotros pensamos también en cómo vamos a salir. En las empresas privadas pasa lo mismo: con la excusa de la crisis, se han ido recortando los derechos y la conclusión es que el capital tiene más beneficios y los trabajadores están cada vez peor. Nosotros intentaremos recuperar todo el poder adquisitivo perdido y las condiciones de trabajo.

E: Sindicalmente queremos crecer, pero dentro de los sectores y de las empresas en los que ya estamos. Preferimos estar en pocas empresas, pero con muchos delegados. De momento, lo estamos consiguiendo en la Universidad y en el sector cárnico.

¿Por qué creen que su mayor éxito ha sido en la Universidad?

L: Probablemente, porque hemos sufrido muy directamente los recortes y el personal estaba muy sensibilizado.

¿Esperan, entonces, buenos resultados en otras elecciones sindicales del sector público?

L: Como ha dicho Esmeralda, de momento solo queremos crecer donde ya estamos. Tenemos participación testimonial en la Diputación General de Aragón (DGA) y en General Motors, pero ahora mismo nuestro objetivo no puede ser el comité de empresa de General Motors.

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